
Qué más da el sol que se pone o el sol que se levanta,
la luna que nace o la luna que muere.
Mucho tiempo, toda mi vida, esperé verte surgir entre las nieblas monótonas,
luz inextinguible, prodigio rubio como la llama;
Ahora que te he visto sufro, porque igual que aquellos
no has sido para mí menos brillante,
menos efímero o menos inaccesible que el sol y la luna
alternados.
Más yo sé lo que digo si a ellos te comparo,
porque aún siendo brillante, efímero, inaccesible,
tu recuerdo, como el de ambos astros,
basta para iluminar, tú ausente, toda esta niebla que
me envuelve.
la luna que nace o la luna que muere.
Mucho tiempo, toda mi vida, esperé verte surgir entre las nieblas monótonas,
luz inextinguible, prodigio rubio como la llama;
Ahora que te he visto sufro, porque igual que aquellos
no has sido para mí menos brillante,
menos efímero o menos inaccesible que el sol y la luna
alternados.
Más yo sé lo que digo si a ellos te comparo,
porque aún siendo brillante, efímero, inaccesible,
tu recuerdo, como el de ambos astros,
basta para iluminar, tú ausente, toda esta niebla que
me envuelve.